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Ayer en el Vampirascopio, Jesús Brijandez (Mickey) nos deleitó a los 30 asistentes con la película más violenta y gráfica en la historia de su cineclub. Muchos no estabamos listos para ver la simulación de un género pornográfico llamado “Newborn Porn”; de cierta manera agradezco haberlo visto. Esa es la paradoja de la película, es imposible de recomendar, pero a los cinéfilos nos da mucho que ver, por más enfermo que sea.

Empezemos por el título. Seguramente muchos nunca han visto una película de Serbia, por lo cual esta es nuestra introducción, y al llamarse A Serbian Film, ahora tendemos la noción de que este es un fiel retrato de su sociedad. La trama involucra a Milos, un actor porno retirado, con la familia perfecta. Milos se está quedando sin dinero, y le ofrecen un trabajo en una película porno de arte, la cantidad de dinero que le darán es suficiente para que su hijo nunca se tenga que preocupar por cuestiones económicas. El director de la porno, Vukmir, es un artista enloquecido que a través de sus filmes, experimenta con los límites de la perversión humana. Ahora Milos tiene que coger para salvar su vida…
Bastante fuerte, pero es sorprendente la empatía que se crea con este actor porno, y la delicadesa con la que ciertas partes están filmadas. Aquí existe un gran respeto por el arte cinematográfico, pero lo que vemos en pantalla es la simulación de actos sexuales que no podríamos imaginar en nuestras peores pesadillas. Y eso es lo que me pareció genial. Puedes ver una película gore y asquearte al punto de querer vomitas, pero ver una película gore que te haga lo mismo y la vez te estés fijando en la composición y montaje por lo bien cuidados que están, eso ya es un reto. La música y toda la banda sonora está muy bien trabajada para crear un nivel de tensión muy denso. Las bocinas de la Bodega Aragón retumbaban ayer con los gritos de desesperación de nuestro protagonista.
En fin, A Serbian Film cumple su propósito de crear shock y contar una historia. No la vayan a ver, no la busquen. Pero tengo que admitir que me gustó.
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